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Una botella de plástico puede tardar cientos de años en degradarse, y algunas estimaciones hablan de hasta 1.000. Mientras tanto no desaparece: se rompe en trozos cada vez más pequeños, los microplásticos. Cambiarla por una botella reutilizable de acero o aluminio evita cientos de envases al año por persona.

No hay una cifra única: depende del tipo de plástico, del grosor y de dónde acabe. Al sol se fragmenta antes; enterrada en un vertedero o en el fondo del mar, sin luz ni oxígeno, puede durar muchísimo más. Las estimaciones para una botella de PET van de varios siglos a 1.000 años.
Lo importante es entender qué significa «degradarse» en el caso del plástico. No se descompone como la materia orgánica: se fragmenta. La botella se convierte en trozos, luego en partículas de menos de cinco milímetros, y esas partículas siguen ahí.
Los plásticos más finos, como los de bolsas y envoltorios, se fragmentan antes que los gruesos, pero eso no los hace menos problemáticos: se convierten antes en microplásticos. Una botella, un tapón o una pajita siguen el mismo camino a distinto ritmo.
Una parte de las botellas se recicla, pero otra acaba en vertederos, en el campo, en los ríos y en el mar. Allí pasan a formar parte de la basura que más se encuentra en playas y costas, junto con sus tapones.

La Urban 600 ml de aluminio cuesta 7,90 €, es 100 % reciclable y sustituye cientos de botellas de plástico al año.
Las botellas de agua de PET están diseñadas para un solo uso: son finas, difíciles de limpiar por dentro y se rayan con facilidad, y en esas rayas se acumulan bacterias. Rellenarla alguna vez no es un drama, pero no es una alternativa real a una botella pensada para durar. Lo explicamos con detalle en ¿se pueden reutilizar las botellas de plástico?.
Una botella reutilizable lo dice el fabricante: material resistente (acero, aluminio con barniz alimentario u otros pensados para durar), tapón que se desmonta para lavarlo y, a ser posible, recambios. El PET con el número 1 en el triángulo de reciclaje es de un solo uso.
Si compras una botella de agua al día, son más de 350 envases al año. Con una botella reutilizable, ese número baja a casi cero.
El agua del grifo cuesta una fracción del agua embotellada. Una botella de aluminio de Alusport cuesta desde 6,90 € y una térmica desde 14,95 €: se amortiza en pocas semanas. Si te preguntas qué agua llevar, lo vemos en agua del grifo o embotellada.
Una térmica de acero mantiene el agua fría 24 horas. Una botella de plástico se calienta en cuanto sale de la nevera.
Las botellas de acero y aluminio de Alusport son 100 % reciclables. El aluminio, además, se recicla sin perder propiedades, y se usan aleaciones con paredes más finas para gastar menos material.
Si quieres el agua fría durante todo el día, una térmica de acero inoxidable de doble pared. Si buscas algo ligero y barato para rellenar a menudo, una de aluminio con barniz alimentario. Las dos son sin BPA y duran años.
Para decidir según tu uso, oficina, colegio, gimnasio o montaña, tienes la guía de las mejores botellas de agua reutilizables.
Hay más hábitos que ayudan, también fuera de las botellas; los recogemos en cómo reducir el plástico en el día a día. Si estás eligiendo botella, tienes todos los modelos en la tienda.
Cientos de años; algunas estimaciones hablan de hasta 1.000. Y en lugar de desaparecer, se fragmenta en microplásticos.
Reciclar ayuda, pero no todas se reciclan y fabricarlas también tiene un coste. Usar una botella reutilizable evita el envase desde el principio.
Sí. Las de acero y aluminio de Alusport son 100 % reciclables.