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Para una persona sana, beber agua fría no es malo. No causa enfermedades ni hace que engordes. En algunos casos concretos, como migrañas que se desencadenan con el frío, acalasia u otros problemas de esófago, o garganta irritada, puede sentar mejor el agua del tiempo. Si te pasa algo así, coméntalo con tu médico.

El cuerpo calienta el agua que bebes en pocos minutos, y lo hace sin esfuerzo apreciable. No hay pruebas de que beber agua fría corte la digestión ni de que provoque resfriados: los resfriados los causan virus.
Cuando hace calor o haces ejercicio, el agua fresca resulta más agradable y, por eso, mucha gente bebe más. Eso es una ventaja real: lo importante es beber lo suficiente.
Hay situaciones en las que el agua muy fría puede no sentar bien. No es que sea peligrosa, sino que puede molestar.
Lo que se conoce como corte de digestión tiene más que ver con el contraste brusco de temperatura en el cuerpo, por ejemplo al meterse en agua muy fría tras comer y tomar el sol, que con beber agua fría. Aun así, después de un esfuerzo intenso con mucho calor es prudente beber a sorbos y no de golpe.

La Mist de 600 ml mantiene el agua fría 24 horas con su doble pared de acero, sin necesidad de hielo.
Las dos hidratan. En deporte, el agua fresca, no helada, tiene la ventaja de ayudar a bajar algo la temperatura del cuerpo y suele beberse en más cantidad. En invierno o en reposo, el agua del tiempo es igual de válida.
Al final, la mejor agua es la que te bebes. Si la prefieres fresca, no hay motivo para renunciar a ella.
Con calor, el agua fresca ayuda a sentirse mejor y a beber más, que es lo que de verdad protege de la deshidratación. Durante el ejercicio, beber agua fresca a sorbos es una práctica habitual en muchos deportes.
Lo único a evitar es beberse de golpe una gran cantidad de agua helada justo tras un esfuerzo intenso con mucho calor: puede provocar molestias de estómago. Mejor a tragos, y seguir bebiendo un rato después. Lo explicamos en la guía de hidratación deportiva.
No hay una temperatura ideal única. Como orientación, muchas personas encuentran agradable el agua fresca, entre 10 y 15 grados, que es la que sale de una nevera tras un rato o la que se mantiene en una botella térmica. El agua helada, con hielo picado, es la que con más frecuencia molesta a dientes y gargantas sensibles.
Si te gusta fría, no hace falta llenarla de hielo: una botella térmica de doble pared mantiene el agua de la nevera fresca durante horas.
| Temperatura | Cómo se percibe | Cuándo suele apetecer |
|---|---|---|
| Con hielo, cerca de 0 °C | Helada | Ratos puntuales de mucho calor |
| De nevera, 4 a 8 °C | Muy fría | Verano, después de entrenar |
| Fresca, 10 a 15 °C | Fresca | Durante el ejercicio y el día a día |
| Del tiempo, 18 a 22 °C | Neutra | Invierno, garganta irritada |
Una botella térmica de acero con doble pared aísla el contenido del exterior. Llénala con agua de la nevera por la mañana y seguirá fría por la tarde, aunque vaya en el coche o en la playa. Tienes más trucos en cómo mantener el agua fría y la explicación en cómo funciona una botella térmica.
Si buscas modelos pensados para esto, mira la selección de termos para agua fría.
No. El agua no tiene calorías, esté fría o no.
Para una persona sana, no. Si te produce molestias, prueba con agua del tiempo.
No te va a empeorar, pero muchas personas encuentran más cómoda el agua templada cuando la garganta está irritada.
Sí. Basta con que no esté helada si notan molestias en dientes o garganta.