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Una botella térmica sirve para mantener la bebida a la temperatura con la que la llenaste: fría o caliente. Funciona gracias a dos paredes de acero con vacío entre ellas, que frenan el paso del calor del exterior al interior y al revés. Por eso el agua sigue fría horas después y la botella no suda.

Es una botella, normalmente de acero inoxidable, construida como un termo: una botella dentro de otra. Entre las dos paredes no hay aire, y ese vacío es el aislante.
Por fuera parece una botella metálica cualquiera. La diferencia se nota al usarla: con hielo, el exterior no se enfría ni gotea; con café, puedes cogerla con la mano sin quemarte.
Para tener agua fría en la oficina, en el coche o en la playa sin depender de una nevera; para llevar café o infusión caliente al trabajo o al monte; y para dejar de comprar botellas de plástico porque la tuya mantiene la bebida agradable todo el día.
El calor se mueve de tres formas: por contacto (conducción), por el movimiento del aire o del líquido (convección) y por radiación. Una botella térmica ataca las tres.
Sin aire entre las paredes no hay nada que transmita el calor de una pared a otra ni corrientes que lo transporten. Es como si la bebida estuviera rodeada de nada.
El acero de la cara interior devuelve hacia dentro una parte del calor radiante, que de otra forma escaparía. En algunas botellas se añade un recubrimiento en la cámara para mejorarlo.
Por la boca es por donde más temperatura se pierde. Un tapón de rosca con junta reduce esa fuga. Por eso una botella térmica rinde peor si la dejas abierta o con un tapón que no ajusta.

La Wave 500 ml es compacta, de acero 18/8 con doble pared, y mantiene la bebida fría 24 horas o caliente 12.
El principio es el mismo. El termo clásico solía tener una ampolla de vidrio y un vaso en la tapa; la botella térmica de acero es más resistente a los golpes y está pensada para beber directamente de ella y llevarla encima a diario.
Depende de la botella y del uso. Las Mist y Wave de Alusport declaran 24 horas de frío y 12 de calor. El frío dura más porque la diferencia con la temperatura ambiente suele ser menor que con una bebida recién hecha.
Hay factores que acortan esas horas:
Si quieres el máximo, prepara la botella antes de llenarla: con agua muy fría unos minutos si vas a meter algo frío, o con agua caliente si vas a meter café. Después, vacíala y llena hasta arriba.
Para el frío tenemos un artículo entero con trucos en cómo mantener el agua fría. Y una advertencia: no metas una botella térmica llena en el congelador, explicamos por qué en botella de acero en el congelador.
En verano su trabajo es conservar el frío. Llenada con agua fría y algo de hielo, permite tener agua fresca en la playa, en el coche o en una terraza sin buscar dónde comprarla.
En invierno se usa para lo contrario: café, té, caldo o infusiones calientes para el trabajo, la montaña o el partido de los niños. Como el exterior no se calienta, se puede llevar en la mochila junto a otras cosas sin problema.
Y entre medias, sirve simplemente para que el agua no se temple a media mañana, que es lo que hace que mucha gente deje de beber.
No enfría ni calienta: conserva. Si metes agua del grifo a temperatura ambiente, seguirá a temperatura ambiente. Tampoco debe ir al microondas ni al fuego, porque es metálica. Y una botella de aluminio de pared simple no es térmica, aunque sea de metal.
Si estás pensando en comprar una, aquí tienes qué mirar para elegir la mejor botella térmica.
Porque el vacío impide que el frío llegue a la pared exterior, que se queda a temperatura ambiente y no condensa humedad.
No. Mantiene la temperatura con la que la llenas. Para tener agua fría hay que meterla ya fría o con hielo.
No. Son de pared simple. Para conservar la temperatura hace falta acero de doble pared.