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Para ir al gimnasio necesitas ropa cómoda y transpirable, zapatillas adecuadas a lo que vas a hacer, una toalla para la máquina, una botella de agua, un candado para la taquilla y, si te duchas allí, chanclas y un neceser pequeño. Con eso cubres casi cualquier sesión.

El primer día suele haber visita guiada o una sesión con un monitor. Además de lo básico, lleva el DNI o el justificante de alta si te lo piden para la tarjeta de acceso, y pregunta si hace falta toalla propia o candado antes de comprarlos.
No cargues con todo lo que has visto en internet. Con ropa cómoda, zapatillas, agua y toalla puedes empezar; los guantes, cinturones o bandas ya los irás viendo según lo que entrenes.

La Wave de 500 ml cabe en cualquier bolsa de deporte y mantiene el agua fría 24 horas.
En una sesión de una hora puedes sudar bastante, sobre todo en clases intensas o salas con calor. Lo razonable es ir bebiendo a sorbos en cada pausa y terminar de reponer después. Lo explicamos en la guía de hidratación deportiva.
Las fuentes del gimnasio no siempre están cerca ni el agua sale fresca. Una botella propia de 500 a 750 ml te basta para la sesión. Si es térmica, el agua sigue fría aunque la bolsa se quede en la taquilla o en el coche. Tienes las opciones en botellas para el gimnasio.
Ir directo desde la oficina es una de las mejores formas de no saltarse el entrenamiento, pero obliga a llevar la bolsa todo el día. Elige una bolsa compacta, con un compartimento separado para las zapatillas y otro para la ropa sudada.
Llena la botella por la mañana y bebe durante la jornada: así llegas hidratado y la rellenas antes de entrar. Si es térmica, el agua seguirá fría por la tarde. Y lleva algo para comer una hora antes, como una pieza de fruta, si entrenas lejos de la comida.
Calzado plano y estable, y si los usas, guantes o magnesio. Una libreta o el móvil para apuntar series y pesos.
Zapatillas con amortiguación, ropa que transpire bien y más agua de lo normal, porque se suda mucho.
Bañador, gorro, gafas y chanclas. Aunque estés en el agua también sudas, así que lleva tu botella al borde de la piscina.
Ropa cómoda que no se suba, calcetines antideslizantes si los piden y una esterilla propia si prefieres no usar las del centro.
Varias mudas, frascos grandes de cosmética, objetos de valor que no puedas dejar en la taquilla. Una bolsa pequeña y bien organizada se lleva mejor al trabajo y es más fácil tenerla siempre preparada.
Un truco práctico: deja la bolsa lista la noche anterior, con la botella llena en la nevera, y cógela al salir de casa. Así no hay excusas.
En muchos gimnasios sí, para usar las máquinas y bancos. Consulta las normas del tuyo.
Para una hora de entrenamiento, una botella de 500 a 750 ml suele bastar. Si hace calor o la sesión es larga, rellénala.
Depende de lo que hagas: con amortiguación para cardio y clases, y más planas y estables para pesas.