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Para limpiar una botella de aluminio usa agua tibia, unas gotas de jabón y un cepillo de cerdas suaves, y déjala secar abierta. Lo importante es proteger el barniz interior, que es lo que evita que la bebida toque el metal: nada de estropajos, cepillos duros ni lejía, y mejor siempre a mano.

Por dentro, una botella de aluminio para agua no es metal desnudo: lleva un barniz que separa la bebida del aluminio. En las botellas de Alusport ese barniz tiene certificado alimentario y conserva el sabor de lo que lleves.
Todo el cuidado al limpiarla consiste en no rayar ni atacar esa capa. Si se daña, la botella puede coger sabor a metal y conviene cambiarla.
Las botellas de aluminio de Alusport tienen rosca exterior y boca ancha, así que el cepillo entra sin problema y la rosca se limpia bien por fuera.
Si solo llevas agua, con un aclarado con agua tibia y secarla abierta suele bastar. El jabón, un par de veces por semana o cuando lleves otra bebida.

La Urban 600 ml tiene boca ancha y rosca exterior: el cepillo entra hasta el fondo y se limpia en un minuto.
Para una limpieza más a fondo, echa una cucharada de bicarbonato disuelta en agua tibia, cierra y agita con suavidad. Déjala reposar unas horas y aclara bien.
No frotes el bicarbonato en seco contra las paredes: en polvo actúa como abrasivo suave. Disuelto en agua limpia y desodoriza sin rayar.
El olor suele aparecer si la botella se ha guardado cerrada con humedad o con restos de zumo o bebida isotónica. Prueba en este orden:
Es el método más suave y suele bastar.
Unas horas como mucho y aclara muy bien. No la dejes días con vinagre: cualquier líquido ácido mantenido en el tiempo no le conviene al barniz.
Muchas veces el olor no está en la botella sino en el tapón. Lávalo aparte con agua y jabón y frota la rosca con un cepillo pequeño.
Para una desinfección puntual, haz la limpieza con bicarbonato, aclara con agua caliente del grifo (no hirviendo) y deja que se seque del todo al aire, boca abajo.
No uses lejía, amoniaco ni productos con cloro: atacan el barniz y el aluminio. Tampoco pastillas efervescentes agresivas ni limpiadores para hornos.
| No hagas esto | Por qué |
|---|---|
| Estropajos o cepillos duros | Rayan el barniz interior |
| Lejía o productos con cloro | Atacan el barniz y el metal |
| Lavavajillas | No lo recomendamos: lávala a mano para cuidar el barniz y el exterior |
| Agua hirviendo | Los cambios bruscos no le sientan bien al barniz |
| Bebidas con gas | Estas botellas son solo para bebidas sin gas |
| Congelador lleno de agua | El hielo se expande y deforma el aluminio |
Una abolladura pequeña en el exterior no afecta al uso. No intentes sacarla golpeando desde dentro con objetos: puedes dañar el barniz interior, que es lo que importa.
Igual que una botella: agua tibia, jabón suave, cepillo blando y secado al aire. Si es antigua y no sabes si tiene barniz alimentario, revísala bien antes de usarla para beber.
Aclarado diario con agua tibia y secado abierto. Jabón un par de veces por semana.
Lávala con agua tibia y jabón en cuanto la vacíes. El azúcar que se queda dentro es lo que genera olor y restos pegados.
Son las que más tiempo pasan cerradas en una mochila. Ábrela al llegar a casa, vacíala y déjala secar sin tapón hasta el día siguiente.
Si ves el barniz interior rayado, descascarillado o con burbujas, o si el agua sabe a metal aunque la limpies, es momento de cambiarla. Si tienes también alguna de acero, su limpieza admite algo más de energía; la contamos en cómo limpiar una botella de acero inoxidable. Y si dudas de la seguridad del material, lo explicamos en ¿son seguras las botellas de aluminio?.
No lo recomendamos. Lávala a mano con agua tibia y jabón para cuidar el barniz interior y el acabado exterior.
No. La lejía ataca el barniz y el aluminio. Usa bicarbonato disuelto en agua.
Puede que el barniz interior esté dañado. Si lo ves rayado o descascarillado, cambia la botella.